jueves, 15 de septiembre de 2016

Años tan sentidos…



"Anochecía. Parpadeaban las primeras estrellas mientras yo continuaba allí sentado, esperando que ocurriera lo que tanto tiempo había deseado.
Se levantó una brisa agradable y fresca..." que traía algo de alivio a los cuerpos sofocados tras el tórrido día. Los veranos en la ciudad me producen un doble sentimiento: disfruto de su ritmo, de las horas largas, del aroma a calor; pero las altas marcas me absorben la energía que resurge cuando febo ya ocultó sus ardientes rayos.

Aquella cita, arreglada año tras año, era una promesa mutua para evitar el olvido. Yo la esperaba ansioso y conmovido. Ella llegó desde el puerto. Su vestido coral acompañaba sus pasos medidos. Al acercarse, vi su mirada amplia, clara, franca y sentí un frío que me recorría. Nada había cambiado en ella. Los años que habíamos pasado juntos seguían ahí, en sus pupilas. Se acercó, cerró sus ojos, me besó en la mejilla y se sentó a mi lado. Permanecimos en silencio por un rato.

El color nocturno traía soledad al paisaje y el ruido del tráfico menguaba. Tomé su mano, la sentí tibia y suave. No me miró.

-¿Por qué viniste? -preguntó con voz serena.
-Para verte,-contesté rápidamente-como cada 31 de diciembre.
-Pero ¿por qué?-insistió ella.
-¿Por qué?-pregunté sin entender. Hice una pausa para pensar qué debía decir-Porque habíamos quedado.
-Podrías haber faltado-agregó ella.

¿Podría haber faltado? Si cada 31 de diciembre, desde hace diez años, solo pienso en ese encuentro. Antes de contestar, mi mente se llenó de melodías, colores, olores, sabores. Todo lo había sentido a su lado. La vida, en todos sus aspectos, la había entendido con ella. Yo continuaba allí sentado, tratando de comprender.

-No podría hacerte eso-dije, molesto.
-Yo sí-me contestó.
-¿Y vos? ¿Por qué viniste?-la interpelé.
-Porque… te podía lastimar si no lo hacía-Lacónica y sincera, como siempre.
-Bueno, hubiera sido mejor-reflexioné en voz alta.

La brisa de antes era ya un viento incómodo. El cuarto creciente se cubrió rápido y en el horizonte, los primeros rayos se dejaron ver. Me puse de pie y sin decir nada, empecé a caminar. Tenía tiempo antes del aguacero.

Las calles estaban casi desiertas y las luces de las casas, encendidas. Dentro de ellas la gente festejaba el último día de un año más. Una hora tardé en llegar a la puerta. Las primeras gotas caían. Melodía, color, olor, sabor. Quebrada, negra, azufre, agria.


Nada, ni siquiera la costumbre de encontrarnos en ese banco cada fin de año para reafirmar nuestro amor, cambiaría las cosas. Ya nada podía remediar la ruptura. Cargué un bolso al baúl, subí al auto, arranqué y vi que doblaba la esquina. Todavía creo que evitó llegar antes para no cruzarnos. Desde ese día, la vida olvidó su melodía, perdió su color, cambio de olor y tuvo muy mal gusto. 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Neuroaprendizaje,¿cómo aprende nuestro cerebro?

¿Han visto Ustedes,  alguna vez, a un niño confiar y creer todo lo que su maestro  le enseña? Desde la pedagogía se dice que, si esto sucede, se ha creado el vínculo entre ambos. Sin ese nivel de relacionamiento el aprendizaje ¿Se concretará de la misma manera?
La coach Adriana Méndez, de la Escuela Argentina de Neuroaprendizaje (EANE) nos habla de las emociones y de cómo ellas están presentes en todos nuestros mecanismos de aprendizaje. También nos cuenta cómo actúan en la toma de decisiones y cómo nos pueden ayudar a aprender o a desaprender ciertos comportamientos.


Esta institución en la que se desempeña como consultora, se dedica a capacitar a docentes, psicólogos, facilitadores y demás profesionales,  con las herramientas necesarias para entender cómo aprendemos y, sobretodo, cómo podemos obtener resultados positivos, si lo hacemos en un contexto apropiado. Para aquellos que están en contacto con personas en calidad de alumnos, en cualquier nivel, es primordial conocer la mecánica y el diseño cerebral en función de una mejor calidad en materia de aprendizaje.   
Esto es importante a la hora de generar un ambiente beneficioso en el cual la emoción de nuestros alumnos, al menos aquella que podemos despertar mediante la estimulación, actúe de manera significativa e imprima huellas de lo que aprendieron a largo plazo.

Para lograr comprender algo más sobre cómo actúa nuestro cerebro debemos recurrir a una explicación científica. Leslie hart uno de los pioneros en publicar  investigaciones desde la perspectiva educativa acerca del cerebro, acuñó el término “cerebro-compatible” para referirse a escenarios educativos-entiéndase contenido y formato educativo- diseñados en función de su mecanismo,  en lugar de forzar al cerebro a implicarse en la educación prediseñada, establecida y cuyo mecanismo es históricamente inverso.  A la hora de aplicar la biología del cerebro al aula debemos tener en cuenta tres claves, desarrolladas en su artículo por la docente Jane  
McGeehan, quien basándose en los últimos experimentos diseñó un programa de aprendizaje compatible sobre estas tres claves: 

1) La emoción es el guardián del aprendizaje.

 2) La inteligencia es función de la experiencia;

3) El cerebro almacena más eficientemente lo que es significativo desde la perspectiva del estudiante.

1-Estos experimentos tienen su origen en las investigaciones realizadas en la década de los `90 por los neurocientificos  Joseph Le Doux y Candace Pert quienes establecieron el rol de la amígdala cerebral, en el manejo del cerebro y el funcionamiento de los péptidos, como mensajeros de información útil para las  emociones.  Veamos de qué se trata:
La amígdala es una zona central del cerebro, con forma de almendra, que está conectada al hipotálamo.  En ella se produce la detección del “contenido emocional de la información sensorial”. En otras palabras, cada vez que recibimos un estímulo externo por medio de nuestros sentidos (vista, tacto, oído, olfato o gusto) es la amígdala quien lo detecta y lo reconoce por la memoria de otros estímulos. La aparición de algo que parece ser una amenaza, que nos genera miedo, desconfianza, angustia; hace que el organismo, nuestra parte física, se manifieste y comience a reaccionar, mucho más rápidamente que nuestra parte consciente, aquella que está en el córtex y se ubica en el lóbulo pre-frontal. En el terreno escolar o áulico, si un alumno recibe un maltrato, un grito, un mal gesto, hará que su cerebro reaccione contra eso, defendiéndose y necesitará algo –su propia consciencia- o alguien –la maestra o un compañero- para volver a un estado de relajación y concentración.   

  Y los péptidos, ¿ccómo funcionan? Ellos son los encargados de llevar información entre el cerebro y el cuerpo. Si el alumno, que se siente amenazado o angustiado, comienza a transpirar, se pone colorado o le duele el estómago es gracias a estas sustancias informativas que viajan, informan, regulan y sincronizan.  “Esto significa que el cuerpo se comunica con el cerebro, dándole información  que altera los mensajes devueltos al cuerpo. Así, los péptidos filtran la entrada de nuestros sentidos, alterando significativamente nuestra percepción de la realidad y seleccionando a cuál estímulo le será permitido entrar. Emociones y sensaciones corporales son así entrelazadas, en una red bidireccional en la que cada uno  puede alterar al otro.”   
2-En cuanto a la experiencia, lo que debemos tener en cuenta es la ramificación de las dendritas, generadas por la sinapsis. “El pasaje sináptico de un impulso eléctrico entre el axón de una neurona y la dendrita de otra es la base física del aprendizaje y la memoria.” Los descubrimientos de los neurocientificos constatan, en pruebas con animales, que físicamente se engrosa la corteza del cerebro cuando es expuesto a nuevas experiencias y cuando se hace repetidamente-

3-¿Esto tiene sentido?, ¿Me preocupa?
¿Cuál es el camino que sigue la información una vez recibida? “Primero, el estímulo sensorial activa las neuronas en el apropiado sitio de la corteza sensorial. Estas sensaciones crudas son después transmitidas a través del tálamo y enviadas al área de asociación sensorial de la neo-corteza, donde son re-ordenados en objetos que reconocemos. Después (y casi simultáneamente) la información es enviada a la amígdala para una evaluación emocional y a la corteza frontal para una evaluación de contenido.  Basado en su análisis de características físicas de los estímulos, el cerebro empieza a darles sentido”.  Si para el cerebro no tiene un valor nuevo o útil, será descartado.

"Espiritrompa, Tilonorrinco"
Ahora que ya sabemos algo más sobre el funcionamiento del cerebro al momento de aprender, quisiera llevarlos a la reflexión en el aula y para eso les traigo un ejemplo que, creo yo, resume estas tres características de una manera inmejorable.

La película “La lengua de las mariposas” del español  José Luis Cuerda (1999), rescata de un modo muy genuino como el aprendizaje se produce gracias a esa contención y vínculo emocional con el maestro, a la exposición a experiencias reales y nuevas y también al contenido útil y significativo en el contexto del niño protagonistaencuentra en él alguien en quien confiar, a quien consultar sus dudas más profundas.
Una escena se desarrolla en el bosque cercano al pueblo donde transcurre la historia. El profesor ha llevado a los niños afuera para que vean, con sus propios ojos, lo que les había explicado, puertas adentro, sobre la naturaleza y su comportamiento. 

-¿Recuerdan lo que les dije sobre la lengua de las mariposas?-pregunta el maestro.
-Sí, que la tienen como el muelle de un reloj-responde Moncho
-¡Eso es! ¿Y para qué? Para poder alcanzar el néctar que las flores guardan en sus calces-contesta el maestro.
Otro niño le pregunta -¿Qué es el néctar?-
-El néctar es un jugo azucarado que segregan las flores para atraer a los insectos. Y los insectos, a cambio de ese manjar, se encargan de sembrar las semillas-les cuenta. -Atención, ahí tenemos una.
-Cuando llevan ustedes el dedo humedecido a un tarro de azúcar ¿no sienten ya el dulce en la boca como si la yema fuera la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa, al olor del cáliz, la mariposa desenrolla su lengua y así puede alcanzar el fondo del tallo-les cuenta.

Lo que podemos verificar aquí es como ese niño, para quien su profesor es alguien que lo ayuda a conocer el mundo, no solo recuerda la explicación dada en el aula, sino que puede asociarla con la realidad al ver el comportamiento de la mariposa en la flor. Es decir que logra asociar y aplicar la teoría con la práctica (la explicación y la observación)

 s adelante, una tarde de verano, están los dos cazando mariposas para observarlas, Moncho escucha risas, sale corriendo y al llegar a la orilla del río, descubre que la niña que le gusta está jugando junto con otros compañeros de la escuela. Se queda en silencio, mirándolos. El maestro lo alcanza y lo alienta para que vaya con ella:



-¿Recuerda usted lo que le conté del tilonorrinco?-le pregunta.
-Sí, que le regala a la novia una flor que cuesta mucho dinero-le contesta Moncho.
-Exactamente, una orquídea-El maestro se agacha, arranca una flor blanca y se la da.-Anda, a hacer de tilonorrinco- le dice.
-¡Pero esto no es una orquídea!-le contesta Moncho
-Bah, para el caso es lo mismo-le entusiasma el maestro.
Moncho se anima, se mete al río, le regala la flor a la niña y se queda jugando  con el grupo El niño recuerda lo que le maestro le había enseñado porque lo puede aplicar a la realidad (el cortejo del ave, su propio cortejo con la niña), es significativo para el (porque el ya entiende lo que significa agasajar a una mujer y sabe sobre el valor de las cosas y  tiene un vínculo emocional muy fuerte con su maestro quien le transmite la confianza necesaria para hacerlo. 
Finalmente, el niño y por cuestiones políticas que no alcanza a entender, utilizará aquellas palabras que aprendió del maestro (spiritrompa, Tilinorrinco), en su contra, por obligación.

En estas tres premisas cumplidas podemos observar como el aprendizaje cerebro-compatible al que hacíamos referencia anteriormente, apunta a un diseño que privilegia lo emocional, la experiencia y lo significativo para lograr un aprendizaje de largo plazo.

Si el amable lector lo desea puede seguir el siguiente link para apreciar esta hermosa historia. https://www.youtube.com/watch?v=UYNyrPVTbIk

Notas
1) www.eane.com.ar
2) Leslie Hart, Human Brain and Human Learning (Kent, WA: Books for Educators, 1999), p. xi.

3) https://ivanlerma.com/2013/02/27/el-control-del-miedo-la-amigdala-y-la-corteza-prefrontal/
4)  Candace Pert, Molecules of Emotion: Why You Feel the Way You Feel (New York: Simon & Schuster Touchstone, 1999), p. 142.
5) Joseph Le Doux, The Emotional Brain (New York: Simon & Schuster, 1996).

6) (http://www.greenteacher.com/article%20files/McGeehan.pdf

7) Pat Wolfe, Mind, Memory, and Learning: Translating Brain Research to Classroom Practice (Napa, CA: Self-published trainer’s manual, 1997)
                               
         








    




El amor nace de la vista

¿El amor nace de la vista?, ¿cuál?, ¿el verdadero? “El amor a primera vista termina en la segunda mirada”, dice un refrán muy popular e inquietante. El estado de enamoramiento que separa al ser humano del suelo y le hace ver, en un huracán, una hermosa lluvia de primavera en pleno invierno, suele provocar aislamiento. Ese sentimiento puede ser muy fuerte y tiene que ver con la atracción física, en gran medida. Recién después de ese primer período de obnubilación y ceguera, se puede empezar a divisar al verdadero ser elegido como compañero. Al menos en parte. No significa esto que lo anterior no fuera amor, sino que a partir de ese momento necesario,   fundante y tal vez clave -al cual recurrir en casos de crisis-, surge una segunda mirada como consecuencia de la interacción con los otros, con la sociedad. La convivencia, en cualquiera de sus formas, traerá familia, amigos, trabajo, horarios, rutina, costumbres, gustos, formas de ser, en cada uno de esos roles. El amor de aquella primera vista se verá “puesto a prueba” con esta segunda versión, si se quiere, realista. Los devaneos del día a día pueden ir socavando ese primer estado ideal, si no hubo entonces un verdadero entendimiento: humano, comprensivo, comprometido, generoso y abierto hacia el otro; que no es otro yo.


Tal vez el equívoco de la primera vista -o con ese exclusivo sustento-, sea, por un lado, pensarse como la única pareja en el mundo o, lo que es peor, la única realmente enamorada y, por otro, olvidar que el mundo que se despliega a su alrededor, más temprano que tarde, influirá y determinará cambios tanto personales como grupales, y tanto internos como externos. La consecuencia inevitable, luego de este proceso natural, será empezar a ver en qué situaciones o problemáticas nos diferenciamos de nuestra pareja y si estas son constructivas o lo contrario. La mirada que descubre al ser amado no nos puede enceguecer. Lejos de eso, nos debe ayudar a reconocer a otro, distinto de mí y en su propia esencia.           

lunes, 11 de julio de 2016

Los viajes en avión




Los viajes en avión han marcado toda mi vida. Desde pequeña los aviones, la mecánica y todo lo relacionado a la aeronáutica rodearon mi vida de una manera determinante. En primer lugar como hija de un empleado de línea aérea, más tarde como asalariada y actualmente, como esposa de un aeronáutico. Los empleados de las empresas aerocomerciales y sus grupos familiares, cuentan con el beneficio de viajar a los lugares a los que llega la empresa, siempre bajo la modalidad de “sujeto a espacio”. Si hay lugar suficiente, viajan y si no esperan el próximo vuelo.
Mi primer viaje en avión lo hice a los 5 o 6 años, junto con mi familia. Mi papá, como técnico de vuelo de la empresa, Mi mamá, mi hermana Marcela y yo, como su grupo familiar. El destino fue Los Angeles, California. Íbamos a visitar a un matrimonio argentino muy cercano, que hacía ya varios años se había establecido allá, y que tenía hijas de nuestras mismas edades. Nunca había sentido tanto miedo y angustia como ese día en que subí la escalerita hacia lo desconocido, de la mano de mi mamá. Mientras Marcela saltaba de alegría y sonreía ante cada novedad, yo trataba de olvidar que pasaría 10 horas dentro de un tubo, sostenido –para mí- sólo por el aire, lleno de gente desconocida y tripulantes entre los que estaba mi papá y quien nos traía –cuando su tarea se lo permitía- frutas de una dulzura que nunca más volví a encontrar. Afortunadamente, llegamos a nuestro lugar de vacaciones a salvo y faltaban soleados veinte días para atravesar la misma zozobra en el  regreso a casa. Siguieron varias travesías más y en todas, yo ensayaba estrategias para pasarlas lo más inconscientemente posible. A mis once años, el destino se llevó algunos de estos miedos y algo más.  Mi papá falleció y con él se fueron todos mis temores aéreos, referidos a las alturas, turbulencias, sonidos y demás circunstancias.   

Algunos años más tarde, cuando conseguí trabajo en la misma empresa en la que él había trabajado, mi espíritu curioso y joven me hizo cambiar de óptica y, a pesar de seguir temiendo a las mismas “amenazas”, aproveché la posibilidad de viajar por mi país de una manera que no hubiera tenido de no haber estado allí. Ante la inminencia de cada nuevo vuelo me armaba una especie de amuleto mental, con el que lograba alcanzar los objetivos deseados. Cuando estaba ya sentada en mi butaca, en el momento en el que la aeronave comenzaba a carretear por la pista, le pedía a él, que ya no estaba, que nos cuidara. Cierto o no, para mí era un “seguro de viaje”. Así logré conocer muchos lugares, disfrutar de la compañía de mi mamá, saborear los platos típicos, cantar el folklore de cada rincón y recorrer los paisajes más sorprendentes. 

Por supuesto que hubo momentos de temor real en mi relación con estos viajes, pero la ignorancia o –creo yo- el amuleto, me protegieron de reaccionar de maneras desconocidas por mí, hasta el momento. En una oportunidad, volviendo de la ciudad de Córdoba en un día extremadamente  lluvioso, el comandante habló a los pasajeros y nos explicó que, a pesar de estar cerrado el aeropuerto, iba a intentar aterrizar porque de lo contrario, debíamos volver a Córdoba. Yo estaba sentada del lado de la ventanilla y comencé a visualizar las cercanías del aeropuerto muy poco tiempo después de abandonar la gruesa capa de nubes en la que veníamos metidos. La pista estaba AHÍ NOMAS. “¿Sabía el piloto lo que estaba haciendo?” Me preguntaba yo. Pocos segundos más tarde comencé a ver muy cerca el asfalto, el pasto y el paredón que delimita el aeroparque, terminal urbano de Buenos Aires, de la autopista. Lo que no sentía era el toque de las ruedas sobre la pista; y aunque la velocidad no disminuía, el paisaje me traía imágenes de los hangares que, según yo recordaba, se encontraban al finalizar la cinta gris donde debíamos aterrizar. A esa altura ya deberíamos haberlo hecho, sin embargo no…Finalmente la aeronave posó y comenzó a tratar de frenar. Todo pasó tan rápido que no me dio tiempo de tomar conciencia que ese podía ser mi último día. Cuando nos detuvimos, desde arriba, veía el ala enroscada en el barro de los costados, una huella gigante y muchas luces de vehículos de asistencia, ambulancias, bomberos, etc…

Mi carrera como empleada aeronáutica duró dieciocho años, pasé por empresas nacionales e internacionales, me capacite en mi país y también afuera. Conocí desde el Boeing 707 hasta el triple siete (777), pasando por las versiones anteriores: 747,757 y 767. Tantas horas de vuelo acumulé que hasta tenía un avión elegido como mi favorito, porque era el más silencioso. Dentro de ese mundo lleno de glamour y mística, viví el cambio de fumador a no-fumador, viajé en las tres clases que se podía (turista, business y primera), me quedé varada varias veces, aprendí a manejarme en aeropuertos, subtes, trenes, ciudades, pueblos, culturas y gastronomías del primer mundo, del segundo y del tercero. Viví muchos de los mejores momentos de mi vida.



Mientras todavía formaba parte de este mundillo, conocí a mi actual esposo, quien también pertenecía al ambiente. Como técnico aeronáutico trabajaba como mecánico y además, igual que mi papa, era piloto. La relación se fue afianzando hasta que él fue trasladado a Ecuador. La decisión no fue difícil: renuncié a todo aquello que tenía de un lado del mostrador y lo acompañé. En ese momento pasé, por un tiempo, del otro lado y los viajes en avión pasaron a ser la forma de volver a ver a la familia, los amigos. Ya no importaba el temor que me producía carretear sino llegar a mi ciudad, no a otra. Además había agregado la parte racional al amuleto, ante cada “ruidito sospechoso” que escuchaba miraba la cara de mi esposo. Si para él estaba todo bien, para mí también.
Hoy en día los viajes en avión son mucho más esporádicos. Sólo ocurren una vez por año, si se puede. Lo más normal es que sea cada dos. En cada oportunidad, me dedico a observar a los pasajeros y las costumbres. Creo que lejos de los atractivos y la elegancia que se podían apreciar antiguamente, los tiempos modernos han convertido este tipo de traslado en algo muy parecido a un colectivo donde no importa mucho la calidad de la comida, ni la limpieza de la cabina ni el costo del pasaje sino la seguridad en vuelo. Mi amuleto sigue operando…         

miércoles, 8 de junio de 2016

Nuevas Alternativas en las Escuelas


     Las neurociencias van a la escuela
     Nuevas alternativas de expansión de la conciencia 
    

    “Lo único que interfirió con mi aprendizaje es mi educación” 

                                                                           (Albert Einstein)


A primera vista la frase de Einstein parecería  plantear un dilema  entre el aprendizaje y  la educación. El sentido que el científico parece atribuirle a la escuela, como sinónimo de educación, podríamos decir que es el lugar de la interferencia, de la  limitación, de la repetición memoriosa de significados vacíos, de la opresión, de la falta de libertad para imaginar, para crear. En definitiva, para aprender. ¿Es esto así realmente?

Recordarán nuestros seguidores que hace ya un tiempo, en el programa de radio de los lunes, tratamos el tema de educación y mencionamos, muy brevemente, dos nuevas corrientes que buscan insertarse en las escuelas a nivel continental y parecen superar el viejo debate.
 
 Pedagogía 3000   
           Neurosicoeducación
                                         
En Argentina, hasta hace pocos años, la escuela era pública; aprender era formarse y educarse era en casa. Por un lado, si un niño aprendía sabía matemáticas, lengua, historia, geografía, biología, reglas, fórmulas, fechas, datos. Por otro, un niño educado respetaba a sus padres, a los mayores en general, no rompía nada, no tiraba basura a la calle,  ayudaba en las tareas de la casa, valoraba la verdad, la honestidad porque copiaba a sus adultos y aceptaba límites. Como padres, la responsabilidad era clara y la tarea era sencilla. Los niños pasaban a ser alumnos bajo el  ala protectora de las instituciones y de sus maestros o profesores en un ambiente que tendía a nivelar y homogeneizar.


Sin embargo los tiempos han cambiado, y los chicos de hoy ya no son los mismos. Tampoco lo son los padres. El mundo y todo lo que podemos aprender de él están al alcance de una Tablet o PC; por lo tanto dependerá del tipo de herramientas  y orientación que les brindemos a nuestros hijos para que se desarrollen, tanto en lo académico como en lo humanístico.


A la hora de elegir,  a las preguntas referidas al tipo de institución que buscamos: (¿Religiosa o laica, jornada simple o doble, bilingüe o trilingüe, pública o privada, con IB o sin IB?) deberíamos agregarle las siguientes opciones: ¿tradicional o alternativa, inclusiva o meritocratica?

 En definitiva, si necesitamos dejar a nuestros hijos dentro de un sistema educativo, lo más apropiado seria elegir  una proyecto lo más parecido al nuestro. Aquella escuela que reúna no sólo lo que queremos que aprendan –propuesta pedagógica-, sino también que transmita valores y creencias–identidad-con los cuales concordamos.

El siglo XXI nos ha traído algo de aire fresco a esta búsqueda, con el aporte de nuevas tendencias que intentan -de manera flexible, holística, integral-unir aprendizaje con humanismo.  Tanto la así llamada Pedagooogía 3000 como  la Neurisicoeducación ven a los niños y jóvenes de hoy como seres sabios, emocionales, humanos antes que inteligentes, ecológicos y creativos. 

   Para Noemi Paymal, antropóloga francesa y creadora de la pedagooogia 3000, lo importante, antes que saber, es ser humano. La Educación –con E mayúscula- debe actuar como una expansión de  conciencia en los alumnos; pero sobre todo debe ser una “actitud y apertura pedagógica consciente” de los nuevos paradigmas del tercer milenio.  A diferencia de lo que se podría suponer, el rol del docente es esencial para este método; ya que será ésta la persona que deberá “entender y atender las necesidades de los estudiantes”   

La o el docente que abrace los preceptos de esta herramienta educativa priorizará al niño de hoy y de mañana, es decir que proyectará su accionar en el futuro y apuntará a impulsar una nueva tríada: el ser humano pleno y feliz, cuidando la ecología y creando una nueva sociedad.  

¿Y cómo se consigue este mundo ideal? En primer lugar veamos cuales son las cualidades que un docente debe reunir para lograr el objetivo: toda persona que quiera expandir la conciencia de nuestros niños será la más dulce en el trato, su mirada será la profunda, sus movimientos;  agraciados, sabia por haber recorrido tanto caminos internos como externos, madura y empática, de comunicación asertiva y carismática. Todas estas virtudes en pos de lograr la integración del ser humano desde la práctica flexible.

Todas estas cualidades hacen foco en lo más primitivo, en lo emocional, el afecto, el amor: Elemento base para lograr el vínculo alumno-docente y trascender a la sociedad. 
¿Y cómo se trabaja con ésta herramienta?
Se trabaja sobre ocho pilares que resultan en una pedagogía holística, flexible, incluyente, de paz, activa, protagonista, práctica, lúdica, cariñosa, divertida. Estos pilares son los siguientes:


Si prestamos atención entenderemos que atiende nuevas formas de aprender y ser, pero también a las actuales y a las anteriores, las de nuestros pueblos originarios, allí se explica su sinergia. Presta atención a los diez niveles de desarrollo  físico, emocional, social, multicultural, ecológico, ético, estético-creativo, cognitivo, psíquico-intuitivo y trascendental. Honra al Planeta Tierra porque También utiliza técnicas que  desarrollan  el cuerpo físico, el hemisferio cerebral derecho, la inteligencia emocional, la inteligencia energética, las artes en su aspecto sagrado y la espiritualidad del ser humano, es decir, técnicas que se utilizan tanto en enseñanza como en terapia y que provocan bienestar y relajamiento. Son altamente liberadoras de todo tipo de traumas y refuerzan, consecuentemente, la Inteligencia Emocional automáticamente. Se basan en la activación de las glándulas pineal y pituitaria, la utilización de las ondas cerebrales alfa y theta en los procesos de aprendizaje, así como el desarrollo de los campos psíquicos, intuitivos y espirituales. Promueve el acceso directo al conocimiento y a los campos mórficos (mega-conocimiento) por su efecto de resonancia”. (P3000_Book_Tomo I)

Pedagooogía 3000 se puede resumir como en una sinergia que propone reunir y potenciar lo mejor de las pedagogías, procedimientos y técnicas pasadas, las de ahora y las que están en formación, siempre que se desarrollen en armonía y con afecto. En el siguiente video Noemí nos explica la escuela de los 7 pétalos: 



Por otra parte la Neurosicoeducación, cuyo fundamento es las neurociencia, no se da como una metodología completa en las escuelas, sino que a través de la Asociación Educar (asociacióneducar.com) cuyos responsables son Marita Castro y Carlos Logatt Grabner, se imparten talleres, herramientas que van “moldeando” a los niños en las aulas para ayudar a modificar su conducta y su medioambiente. La meta que la Asociación Educar tiene por delante es  “conocer y controlar el mundo interno” y transmitirlo en las escuelas en un “lenguaje claro y fácil de comprender.” La neurosicoeducación hará foco en la recepción y comprensión de la información que necesita el ser humano con el fin de “estudiarnos y  auto-conocernos para transformarnos en personas íntegramente desarrolladas.”                 

El primer concepto de esta disciplina es la UCCM – MA (Unidad Cuerpo Cerebro Mente Medioambiente) y la relación entre cada una de las partes y sus causalidades. El trabajo primitivo de ésta unidad es la supervivencia del ser humano, y la neurosicoeducacion apuesta al auto-conocimiento de nuestras posibilidades y limitaciones con el fin de modelar el cerebro en pos de su trascendencia.

La supervivencia se refiere a la lucha que, en la antigüedad, debió asumir el ser humano, adaptándose al ambiente –mundo exterior- y utilizando la información correcta para lograrlo (alimentación, abrigo, reproducción). En cambio, la trascendencia se refiere a la generación de sensaciones, percepciones, emociones, sentimientos, creaciones  o imágenes mentales que repercuten en la conducta. Esta capacidad de pensamiento lógico depende en gran parte de la propia genética y de la calidad de información que maneje (reciba o recuerde) cada individuo. Este tipo de racionamiento tiene que ver con el mundo interior.

Estas dos inteligencias forman un coeficiente de inteligencia, exterior e interior (C.I.E y C.I.I).
y las estructuras sobre las cuales se asienta el cometido humano de trascendencia son los lóbulos pre-frontales, izquierdo y derecho, –LPF-. En ellos se desenvuelven todas las cualidades que definen al ser humano y donde actúa la educación. El buen desarrollo de las funciones cognitivas propias del  LPF como atención, lenguaje, memoria, creatividad y razonamiento, serán la base desde la cual ejecutar funciones como la planificación, perseverancia, capacidad de prever problemas o resolver conflictos, vetar impulsos emocionales, retardar la gratificación, ser empático o altruista.



Lo interesante es, como en el ejemplo anterior, ver la manera práctica, lúdica, amena y significativa con la que se les acerca el material a los alumnos y cómo ellos logran entender y producir materiales desde su propio lenguaje e inteligencia.
   Volviendo al principio de nuestro debate con Einstein  ¿Uds. qué opinan? ¿Podemos aventurar     que si el científico estuviese vivo sería uno de los impulsores de esta nueva forma de conocer, auto-conocernos y educarnos, a través del nuevo enfoque holístico y con la neurociencia como fundamento?
Es posible que sí y si así fuera ¿Cómo seguiría la frase?  


Fuentes:

-http://www.pedagooogia3000.info/web/boletin/circular185.htm

- http://www.asociacioneducar.com/libros/libro-digital-neurociencias.pdf


-http://volverala8del65.blogspot.com.ar/p/museo-virtual-volver-la-8.html