lunes, 2 de junio de 2014

Las puertas ...abiertas de Open Door






Lo primero y lo mas importante que el visitante encuentra al llegar al pueblo de Open Door, por ruta 6 y su continuación -calle Buenos Aires-, es una serie de carteles que anuncian algunas de las actividades que se pueden desarrollar durante la estadía. Un cartel de gran tamaño nos invita a almorzar en "la Nunziata di Mamma"  -pastas y pescados-. Más pequeño pero más colorido, otro letrero nos informa que estamos entrando a la Capital Nacional del Polo. Hecho, al parecer, con materiales artesanales o reciclados, representa a dos polistas, practicando este deporte, sobre sus caballos en plena carrera. También se disputan el espacio las publicidades de las dos únicas inmobiliarias que operan en la zona. De menores dimensiones, el aviso de un candidato político, otro de un restaurante "Estación Cabred" y la oferta de una casa en venta.


A juzgar por lo que se ve, todos parecen estar compitiendo por el mismo cliente. El foráneo a quien ofrecerle servicios y atractivos. Ya sean momentáneos (un almuerzo) o permanentes (una residencia).

A unos metros de la entrada, sobre la derecha, encontramos una planta de procesamiento agrícola, un molino cuyo nombre aparece en dos carteles que parecen -por el tamaño de las letras- querer enfatizar más la distancia a la que encontramos el estacionamiento que el orgullo de ser molino argentino s.a. Al parecer, antiguamente el ferrocarril descargaba dentro mismo de la planta los cereales ya que se ve una antigua vía de ferrocarril, ganada por el asfalto, entrando a las instalaciones. En la vereda de enfrente vemos una gran predio, alambrado y un cartel donde se lee LA MARIANA S.A, no sabemos de que se trata.

Más allá vemos otra vía, sin barrera y muy deteriorada. Según nos cuentan los lugareños, estas vías se utilizan, más que nada, para transportar carga hacia Retiro. También circula un tren de pasajeros pero sólo dos veces por semana y va hasta Junín. Tanto la estación como el paso a nivel muestran un abandono notorio y -aunque pintoresco para los visitantes- riesgoso para los locales. Seguramente sin mantenimiento por parte de ninguna de las empresas presentes en el pueblo. Para cruzar el carril en auto cabe -si o si- mirar hacia ambos lados ante la ignorancia de la frecuencia. Seguramente para muchos turistas poco observadores, por aquí no pasa ningún tren. ¿Será que su mantenimiento depende de Ferrobaires? o ¿de Randazzo?
 Pasando las vías, la competencia es entre el lugar para almorzar o cenar: Estación Cabred, El viejo Almacén o La garza, intentan destacarse una por sobre las otras ofertas para ganar clientes ocasionales y así contribuir a reforzar el así llamado "nuevo polo gastronómico de Open Door". Lo mas saludable, a estas alturas, es elegir alguno y entrar a degustar alguno de los menúes.

Luego de la comida, si el disfrute del servicio y la comida obtenidos en el restaurante elegido es acorde al bolsillo del turista desprevenido, esto le impedirá observar con atención, todo terminará en un comentario relativo a los sabores del buen churrasco o de la buena pasta.

Esta Basura
Sin embargo, si -como sucede desde la llegada del tren- el turista llega por esa vía y elige hacer una caminata por el pueblo aprovechando los minutos que le quedan hasta el siguiente servicio seguramente se encontrará con varias sorpresas.
Estas zanjas                                                Esta Bici senda

 Este Asfalto

    Todas imágenes de otro orden, ya no de las empresas o de los restaurantes de la zona, pero si del municipal. Es competencia del estado velar por la salud y la existencia de la infraestructura necesaria para la población que vive y trabaja en la zona.

Yo me pregunto si esto tiene que ver con la famosa cultura argentina, esa en  la que nada es de nadie porque es de todos, o si el abandono tiene siempre su lado mas oscuro ante la falta de presencia estatal conjugado con la negligencia y la desidia de un pueblo cansado de pedir.
¿Será esta la imagen que los lugareños le quieren ofrecer al visitante?

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